A la clase obrera, las y los asegurados y el movimiento de jubilados en lucha:
El Instituto de Previsión Social (IPS) atraviesa una de las peores crisis de su historia y se encuentra hoy en terapia intensiva. Mientras el presidente Santiago Peña declara cínicamente que «no hay soluciones mágicas» y pide paciencia, las familias trabajadoras asisten diariamente al colapso de los hospitales de la previsional, sufren una falta catastrófica de medicamentos y ven amenazados sus futuros fondos de jubilación. Frente a este escenario, desde el Partido de los Trabajadores (PT) lo decimos con absoluta claridad: ¡la crisis del IPS no es un accidente técnico ni un problema de gestión aislada, es un saqueo planificado!
I. El mecanismo del saqueo: de la concesión histórica a la financiera privada Para entender esta crisis, es necesario mirar la raíz del problema. El IPS se fundó en 1943 no por benevolencia del poder, sino como una concesión forzada para contener las luchas obreras de la época. Desde entonces, el Estado paraguayo ha actuado como un «acreedor parásito» y las patronales como evasores seriales de los aportes de los trabajadores.
Hoy, esta política histórica alcanza su punto más crítico bajo el gobierno de Santiago Peña, que profundiza el carácter entreguista de los fondos previsionales. La imposición de la polémica Ley de Superintendencia de Jubilaciones no fue casualidad: fue la compuerta que abrieron para que los ahorros históricos de la clase trabajadora sean colocados en la banca privada —como lo demuestra la escandalosa concentración de fondos en Ueno Bank a tasas desfavorables— para rescatar y apalancar empresas burguesas. Incluso, bajo la excusa de haber superado el límite legal de depósitos locales, las autoridades analizan colocar los fondos de jubilaciones en el exterior, abriendo la puerta a una timba financiera internacional con el dinero de los aportantes.
Mientras los bancos lucran con nuestro dinero, la salud de nuestra clase es utilizada como negocio y caja chica a través de tres mecanismos impunes:
- La evasión patronal criminal: Más de 25.000 empresas patronales evaden y se apropian ilegalmente de más de USD 840 millones descontados directamente de los salarios de los trabajadores.
- La deuda histórica del Estado: El Estado arrastra un saldo impagado de USD 641 millones. Lejos de saldarlo, la gestión de Santiago Peña ya sumó USD 113 millones más a esta cuenta de impunidad.
- El negocio de las licitaciones: Contratos millonarios y sobrefacturados (como el escandaloso negocio de la limpieza tercerizada, fumigación y mantenimiento) enriquecen a empresarios amigos del poder, adjudicando las ofertas más costosas y convirtiendo el derecho a la salud en un negocio criminal.
Este vaciamiento sistemático redunda en un desabastecimiento criminal donde faltan más de 130 fármacos esenciales, obligando a pacientes oncológicos y familiares en terapia intensiva a costear jeringas, sueros, insumos básicos y costosas quimioterapias de su propio bolsillo, en medio de esperas inhumanas de horas en el call center y derivaciones que tardan meses para conseguir turnos médicos.
Esta crisis no es un hecho aislado; responde estrictamente a la lógica capitalista de precarizar la seguridad social pública para forzar la privatización encubierta y justificar contrarreformas que aumenten la edad de jubilación o los años de aporte, usando los recursos del pueblo trabajador para salvar las ganancias empresariales y pagar deudas usureras.
II. Ninguna confianza en la justicia burguesa ni en las dirigencias vacilantes Ante semejante atropello, nos preguntamos: ¿qué hacen las cúpulas sindicales? Lamentablemente, las direcciones de las diferentes centrales de trabajadores y los sindicatos tradicionales capitulan o guardan un silencio cómplice. Frente a la magnitud del saqueo, las posturas tibias o los planteamientos ambiguos de ciertos dirigentes no llegan ni a poncho juru para defender los intereses de la clase obrera.
«Soñar no cuesta nada» para quienes pretenden que la justicia burguesa castigue a los ladrones de cuello blanco o esperan alguna solución de la buena voluntad de un Parlamento corrupto. La rosca de directores y consejeros, encabezada actualmente por el presidente del IPS, Isaías Fretes, junto a administraciones precedentes (como la de Jorge Brítez), sostiene un modelo de impunidad sin denuncias penales reales ante la fiscalía. Desde el PT afirmamos con firmeza que no hay reforma posible de la mano de los verdugos de la seguridad social. La única garantía real para salvar la previsional radica en la independencia de clase, la acción directa y la movilización en las calles.
III. Plan de lucha: programa de emergencia y control obrero del IPS Para frenar el vaciamiento de la previsional y recuperar lo que nos pertenece, no basta con la denuncia; se necesita un plan de lucha concreto. Por ello, impulsamos las siguientes medidas de emergencia:
1. Juicio, castigo y cobro inmediatos a los evasores
- Cárcel y embargo a las patronales: Cobro inmediato de los más de USD 840 millones retenidos ilegalmente. El no depósito del aporte obrero descontado constituye una apropiación indebida del salario y debe castigarse con prisión efectiva y embargo de bienes patronales.
- Exigencia de pago al Estado: Exigir el desembolso e inclusión presupuestaria de la deuda histórica de USD 641 millones, cesando de inmediato el subsidio estatal al gran capital a costa de la salud obrera.
2. Saneamiento financiero y fin de la mafia burocrática
- Anulación de licitaciones amañadas y provisión universal: Desmantelar de inmediato las mafias de consejeros, gerentes y directores que direccionan contratos hipertrofiados a laboratorios y empresas proveedoras amigas. Proponemos la centralización y estatización de la compra de insumos médicos bajo control obrero para terminar con las mafias de los laboratorios.
- Auditoría e incautación de activos: Auditoría urgente de todos los Certificados de Depósito de Ahorro (CDA) y bonos colocados en la banca privada, así como la recuperación del millonario patrimonio inmobiliario del IPS hoy improductivo o congelado en litigios.
- Depuración burocrática: Expulsión de operadores políticos y planilleros de los partidos patronales. Eliminación de consultorías externas y defensa irrestricta de los derechos de médicos, enfermeros y personal genuino de salud.
- Soberanía financiera y Banco Social: Exigir que el IPS administre de manera directa y soberana sus propios fondos. Impulsar la creación de un Banco Social controlado por los trabajadores para orientar las inversiones de manera transparente y productiva en favor de las necesidades de la clase trabajadora y la salud pública.
3. Control Obrero Directo y soberanía de los fondos
- Derogación de la Ley de Superintendencia: Anular esta normativa para devolver la soberanía financiera a las cajas previsionales, romper el control del Ministerio de Economía y prohibir absolutamente el uso de fondos jubilatorios en la banca privada especulativa o en inversiones extranjeras.
- Gobierno democrático de los trabajadores: Expulsión de la Unión Industrial Paraguaya (UIP) y de la Asociación Rural del Paraguay (ARP) del Consejo de Administración. Por la reforma de la Carta Orgánica de la previsional, que el Estado garantice la modificación estructural de la actual gobernanza: el IPS debe ser administrado de forma exclusiva y democrática por un Consejo Autónomo electo por las bases de trabajadores activos, asegurados y jubilados.
IV. ¡A organizar la movilización y el frente único! Los derechos no se mendigan, se conquistan en la calle. No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras privatizan nuestras vidas y rifan nuestro futuro. Por todo lo anterior, llamamos de manera urgente a la UNIDAD DE ACCIÓN a todos los sindicatos combativos, movimientos de jubilados autoconvocados, médicos en huelga y asociaciones de asegurados para conformar un Frente Único en Defensa de la Seguridad Social.
Debemos ganar las calles bajo un solo grito de unidad y lucha:
- ¡Fuera las manos del gobierno y las patronales del IPS!
- ¡Cárcel y embargo a los empresarios evasores!
- ¡Que el Estado pague lo que debe!
- ¡Derogación de la Ley de Superintendencia!
- ¡Reforma de la Carta Orgánica para una gobernanza de los trabajadores!
- ¡Que el IPS administre sus propios fondos y por un Banco Social!
- ¡Por el Control Obrero del IPS y por una salida socialista!
¡A organizarse en cada lugar de trabajo y estudio!



