Traicionan por acción y por omisión

Las burocracias sindicales incurren en traiciones no solo “por la acción” sino también por omisión. En efecto, en incontables luchas, dirigentes sindicales han traicionado la lucha de los/as trabajadores/as al no apoyar las legítimas huelgas en defensa de los intereses de los trabajadores.

Para nombrar sólo algunos ejemplos de este tipo de traiciones, tenemos el caso de la huelga de los Trabajadores de Acepar, en la cual los dirigentes sindicales del Sindicato de Acepar (afiliado a la CUTA) en momentos en los que los trabajadores del SITRAC estaban en huelga, salieron a manifestarse en contra de la huelga y a favor de la patronal.

Otro ejemplo es la traición de los dirigentes sindicales de la DINAC (cuyos sindicatos están afiliados en la CUT y en la CUTA) que decidieron abandonar a los sindicatos que salieron a luchar contra la política de la APP bajo el gobierno de Cartes.

De igual forma podemos citar la traición de los dirigentes sindicales del IPS (cuyos sindicatos están tanto en la CUT como en la CUTA) que decidieron firmar un Contrato Colectivo de Trabajo, que representó un retroceso con respecto al Contrato Colectivo vigente y una violación a los derechos adquiridos. Podemos citar también el silencio cómplice de los dirigentes sindicales de la Municipalidad de Asunción (tanto de la CUT como de la CUTA) ante el negociado de la tercerización del cobro de impuestos.

Otro caso muy reciente es el del gremio de los docentes, donde el representante de la FEP, Silvio Piris, traiciona flagrantemente la lucha docente violando un pacto previo que consistía en un porcentaje de reajuste salarial que ya se había acordado de antemano, negociando él con el actual gobierno a espaldas de los demás gremios un porcentaje mucho menor.

Existen otros dirigentes que ni siquiera son trabajadores, son empresarios que fungen de sindicalistas, como el caso de Barreto Medina, dueño de varias empresas en donde se explota a decenas de trabajadores, otros son dueños de empresas de transporte. Estos personajes son patrones que se ubican en esos roles de dirigente sindical solo para sacar provecho personal.

Estos son sólo algunos ejemplos, existe una infinidad de casos similares que ya forman parte de la historia del movimiento sindical paraguayo que deben ser denunciados con toda la rigurosidad necesaria para intentar sanear la lucha sindical. Es una obligación moral denunciar a los enemigos que lucran con la lucha de los trabajadores.

Al respecto debemos recordar las experiencias recientes como el caso de la triunfante huelga del 2014 que donde los trabajadores movilizados pararon el país, pero sin embargo la traición de algunos dirigentes hizo que lo que se ganó en las calles se perdiera en las famosas “mesas de diálogo”. Y esta es otra cara de la burocracia que aparentemente salen a luchar pero sólo como modo de presionar a las patronales y el gobierno para que larguen algún zoquete y matan la energía de la clase en las inútiles mesas.

Profundos daños a los trabajadores

Estas traiciones provocan profundos daños a los trabajadores, a los dirigentes honestos y al movimiento sindical, que se traducen en despidos arbitrarios, persecuciones, perjuicios económicos, represiones, imputaciones, apresamientos, entre otros.

Y quizás el peor daño sea la destrucción de la confianza y de la credibilidad de los trabajadores en general en la organización sindical y la dirigencia sindical. El desprestigio instigado por los patrones y los medios de comunicación comercial agudiza la mala fama de la dirigencia desanimando a los trabajadores para la organización y la lucha.

Es posible extirpar el cáncer

Para recuperar la fuerza y la coherencia en la lucha sindical, además de luchar en contra de la explotación capitalista, debemos luchar también en contra de los enemigos de la clase trabajadora en las filas del movimiento sindical.

Y debe ser una batalla abierta de los/as trabajadores/as porque no habrá días mejores para la clase con los traidores consuetudinarios en nuestras filas. Hay que vaciar las centrales traidoras y promover nuevas dirigencias que tengan la moral proletaria y la lealtad de clase como su práctica sindical normal.

 

 

Comité Ejecutivo Nacional,

Partido de los Trabajadores, PT. Paraguay

Nov.18

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