Ante la crisis gubernamental

Ante la crisis abierta en el gobierno, tras el escándalo por el acuerdo bilateral firmado con los representantes brasileños, la ola de indignación no ha parado de crecer. A esto se sumó el descubrimiento de contubernios y trapisondas que no dejaron de salir a luz al punto de ahondar la crisis y poner contra las cuerdas al Presidente Abdo y sobre todo al Vicepresidente Velázquez, ambos al borde de un juicio político.

La tormenta política dejó un tendal de muertos y heridos:

a) Cinco altos cargos del ejecutivo involucrados directa e indirectamente en el acuerdo nefasto quedaron fuera;
b) La caída de Messer como presumible muestra de que la aprensión futura siguiente podría ser la de su “hermano del alma”;
c) La puesta en marcha atrás de Bolsonaro al deshacerse del acuerdo firmado;
d) La amenaza de una terminación inminente del actual gobierno; e) La posición adoptada por Pedro Ferreira al intenar desligar del negociado por todos los medios a Abdo; y, finalmente,
f) La componenda entre Cartes/Llano y el resto de los partidos burgueses (PPQ, Hagamos y PDP) para salvar al oficalismo y desactivar así un juicio político que parecía inminente es el escenario en el que se desarrolla la crisis en las últimas horas.

El clima de tensión vivido reveló varias cuestiones:

En primer lugar, que los acuerdos en torno a las negociaciones en materia energética suponen un negociado incalculable en la que la angurrienta burguesía se dispone a sacar las mejores tajadas sin importar que ello vaya en detrimento del pueblo trabajador.

En segundo lugar, pone de manifiesto que el conjunto de la oposición burguesa no tiene otro interés que desplazar al oficialismo bajo un discurso cínico de traición y entreguismo y al mismo tiempo enarbolar la fraseología ridícula del patriotismo, en el afán de hacerse con el puesto de negociador del gran bocado que los acuerdos y negociados suponen.

En tercer lugar, el Juicio Político es necesario para tirar a quienes han estado involucrados en el acuerdo fraudulento, pero, al mismo tiempo, alertamos al pueblo trabajador que se debe ser consciente de las limitaciones de esta salida, pues ponen las elecciones en puerta sólo para elegir a nuevos traidores ante la falta de una alternativa de nuestra clase. Por todo ello, no nos quedamos pegados a las presiones del régimen democrático-liberal.

La crisis actual es la expresión típica de la división de la burguesía en torno a intereses estratégicos, expresada de manera más acentuada desde la marcada división del principal partido burgués (ANR). Los impases para cerrar estos negociados no sólo obedecen a la torpeza política de su dirección, sino fundamentalmente a las divisiones y disputas por la supremacía como sector de la clase política dominante.

Ante la falta de alternativa política inmediata, decimos con absoluta firmeza que el único sector con altura moral para estar al frente de las negociaciones de los tratados y acuerdos en materia energética es el SITRANDE, a quienes precede la consecuente historia principista en materia de clasismo combativo.

La clase trabajadora no tiene representante más digno y leal que las y los trabajadores aglutinados en SITRANDE que desde hace años vienen no sólo denunciando los intereses espurios de la burguesía en torno a acuerdos de la naturaleza tratada, sino que al mismo tiempo se constituyen en un dique para frenar los atropellos contra el pueblo en materia energética.

Desde el Partido de los Trabajadores llamamos a la movilización de nuestra clase en la pelea por una salida independiente, que desarrolle organismos surgido al calor de la movilización popular para deshacernos de toda la podredumbre política que infesta nuestro país y tener representantes genuinos al servicio de un programa obrero y socialista.

Dirección Nacional Ejecutiva

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